Todos quisiéramos ser
delfines, para sentirnos libres.
Tienes todo el mar,
para poder navegar, nadie se te interpondrá
A toda velocidad, sólo
piensas en saltar cada vez más y más alto.
En compañía, haces
carreras incluso si tienes suerte juegas con los humanos y te dan pescados!.
¡Que feliz es el delfín!
Al lado de sus amigos
los peces, siempre están sonrientes.
Todos parecen estar bien.
Si nadie les molesta, y el humano no interfiere, su medio sigue
intacto.
Además, el reflejo del sol en el mar, les hace resplandecer aún
más.
Mediante ondas, se mantienen comunicados, siempre están ocupados.
Quién fuera delfín, para navegar sin fin, y sin pensar en tí.
¡Qué trajín!.
Algún día tocare un delfín, y sentiré y pensare como él.
Tal vez me equivoque, pero para mí son los dueños de los mares,
magníficos ejemplares, bellos y adorables.
Y los más inteligentes, pues superan a mucha gente.
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