Entre el corazón y la razón hay
una batalla interesante, rara vez van a la vez, siempre uno domina sobre otro.
Siempre hay una parte más débil que es la que cae bajo el hechizo y la otra más
prudente que espera a ver cuando éste se
rompe. Seguramente gana la parte prudente, la razón.
Ya que el corazón es más alocado, siempre
acaba traicionado.
Todo depende de la persona, hay
diferentes tipos
Esta el tipo A; que cree en el amor
incondicional al menos al principio, hasta que ve que todo era un espejismo. Y
por tanto ha dominado el corazón.
El tipo B; que ha sufrido y por tanto ha
tomado el contro la razón y ha atado al corazón.
El tipo C, que deja que domine la razón o
el corazón,a su antojo.Según le convenga.
Y el tipo D; estas personas se encuentran entre el tipo A y el B, puesto
que han dejado a cada uno su turno y ambos han fracasado. El resultado es que
están hechas un lio, y no saben a quién dejar el timón.
La mayoría de las personas se encuentran
entre el tipo A o B, las personas mayores el A sin duda, su amor ha resultado
ser verdadero y por tanto duradero. Pero
en esta generación actual, la gente no sabe lo que quiere, ni lo que busca, ni
se esfuerza por luchar; “Total, hay más
peces en el mar” (pensarán ellos).
Sí, hay muchos peces, pero no se trata de
saciar a tú cuerpo y divertirte un rato, provocando que la gente ate a su
corazón y no le deje actuar. La gente no piensa en eso, sólo en sí mismas.
Y las frases pasadas de moda de “no se lo
que siento” “no es por ti es por mí”, que no significan nada y pretenden
decirlo todo, esas hieren de gravedad al corazón, no es que lo aten, es que lo
matan.


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